NAT5 Live: El mercado de la naturaleza ya está aquí
NAT5 Live irrumpe como una propuesta audaz que busca reconfigurar el vínculo entre capital y naturaleza. Su fundador, Guillermo Hinojosa, no solo habla de créditos de carbono, sino de una nueva economía regenerativa que valora el agua, el suelo, la biodiversidad y el carbono como activos transaccionables.
Empresas 2030 conversó con él para entender cómo esta iniciativa está marcando un antes y un después en la forma en que las empresas se relacionan con el planeta.
Guillermo, ¿qué es Nat5 y qué problema viene a resolver en el mercado actual?
—Nat5 es fundamentalmente un conector. Un evento diseñado para unir de manera directa a desarrolladores de proyectos regenerativos con los compradores de créditos de naturaleza.
El contexto es claro: tenemos una crisis de cambio climático y pérdida de biodiversidad, sumada a una presión regulatoria y de los stakeholders que obliga a las empresas a ser más sostenibles. Sin embargo, los mercados ambientales existentes, como el de carbono, a menudo han estado en el ojo del huracán por falta de transparencia y una medición incompleta de los impactos.
Nosotros hemos creado un estándar que va más allá del carbono. Cuantificamos y convertimos en activos transaccionables cuatro pilares: el suelo, el agua, la biodiversidad y el carbono. Así, las empresas pueden usar estos créditos para compensar su impacto o avanzar en sus estrategias de sostenibilidad, ya sea por obligación, presión de sus inversionistas o por una genuina responsabilidad.
Más allá de la eficiencia, ¿cómo garantizan que el capital invertido en estos créditos sea tangible y rastreable hasta el proyecto específico?
—Resolvemos eso en dos frentes. El primero es el evento en sí: eliminamos a los intermediarios tradicionales y facilitamos un acuerdo directo y de largo plazo entre el desarrollador del proyecto y el comprador.
El segundo, y más crucial, es la tecnología. Tokenizamos todos nuestros créditos en una blockchain. Esto significa que cada crédito es único; cuando una empresa lo utiliza para declarar un impacto positivo, el crédito se destruye automáticamente. Este registro es transparente y público, eliminando por completo el riesgo de doble contabilidad o fraude que ha perseguido a otros mercados de activos ambientales.
El argumento financiero es clave. Para un fondo de inversión tradicional, ¿cuál es el ‘case’ más sólido? ¿Es esto solo filantropía o hay un retorno de inversión claro y medible?
—Ya no es solo filantropía. Instituciones como el Foro Económico Mundial y el Banco Mundial están posicionando el capital natural como una estrategia de inversión con retorno tangible.
Hay datos contundentes. Por ejemplo, la ley de restauración ecológica de la Unión Europea estima que por cada euro invertido en la naturaleza, el retorno oscila entre 8 y 38 euros, dependiendo del segmento.
Los fondos de inversión pre-financian proyectos con la expectativa de un retorno a medio y largo plazo. Adquieren créditos a un precio de descuento para financiar el desarrollo del proyecto y luego obtienen un rendimiento una vez que este demuestra su viabilidad y los créditos se revalorizan. El rendimiento final depende de la calidad del proyecto y de la demanda en el mercado.
¿Cómo se pone precio a un crédito de biodiversidad o de agua? Al ser un mercado emergente, ¿qué metodologías avanzadas utilizan para monetizar estos activos?
—Es un gran desafío. A diferencia del carbono, que tiene un historial de precios, aquí partimos de cuantificar el costo real de las acciones de conservación y su mantenimiento a 40 años. Analizamos todos los costos del proyecto: implementación, certificación, monitoreo y verificación durante décadas. Con eso, determinamos cuántos créditos generará y su precio base.
Esto crea un mercado con precios diferenciados según el proyecto y su ubicación, lo que evita el error del carbono, donde precios bajos a veces no cubren el costo real y generan "créditos fantasmas". En nuestro modelo, el precio refleja la calidad y sostenibilidad del proyecto.
De los proyectos en Nat5, ¿hay alguno que destaque por unir de forma innovadora la rentabilidad económica y la regeneración ambiental?
—Sí, tenemos varios ejemplos notables. En México, el proyecto en La Cañita, Durango, se enfoca en conservar el saguaro con un trabajo excepcional de las comunidades locales.
Pero quizá el más innovador es el Centro Mexicano de Rehabilitación de Primates en Oaxaca. No es un proyecto de reforestación tradicional; cuantifica el carbono capturado gracias a la reintroducción del mono araña en el ecosistema. Hemos desarrollado una metodología para medir cómo estos monos contribuyen a la captura de carbono.
También destaca la Reserva El Palmarito en Colombia, un santuario que rescata al cocodrilo del Orinoco -especie en peligro crítico- y tiene una conexión directa con el sector hotelero que respalda financieramente el proyecto.
¿Cuál es la estrategia de expansión global de Nat5 y en qué otros países les gustaría establecerse?
—Nuestro modelo se probó primero en Francia y luego se expandió a Portugal y España. Actualmente, tenemos proyectos en México, Colombia, y estamos iniciando en Perú y Marruecos. Hemos recibido solicitudes de muchos otros países, desde Costa de Marfil hasta el Congo.
A la fecha, tenemos una cartera de más de 100 proyectos en evaluación. De estos, hemos seleccionado 25 que cumplen con nuestros rigurosos estándares de calidad. La demanda internacional es alta porque nuestro modelo es muy favorable para los desarrolladores de proyectos.
En un mercado donde el "greenwashing" es una gran preocupación, ¿qué sistemas de verificación implementan para dar confianza absoluta a compradores y sociedad?
—Nuestra garantía es un "crédito sin controversia". Seleccionamos proyectos minuciosamente y nos alineamos a los principios clave del mercado: adicionalidad, transparencia y permanencia.
Utilizamos tecnología de punta para la verificación:
- Ciencia y Datos: Nuestros modelos de evaluación se basan en ciencia e innovación.
- Monitoreo Satelital: Usamos imágenes satelitales y algoritmos propios para un monitoreo en tiempo semi-real de los impactos.
- Verificadores Independientes: Cuerpos de verificación externos auditan nuestros cálculos y realizan visitas de campo.
- Buffer Pool: Cada proyecto tiene una reserva de créditos para garantizar contra riesgos de reversibilidad.
Para que México se convierta en un hub global de capital para la regeneración, ¿qué reformas o incentivos fiscales se necesitan?
—Es crucial que se reconozca el capital natural como un activo estratégico, como ya lo está haciendo la Unión Europea. Un paso fundamental sería integrar la naturaleza en los balances contables de las empresas.
Esto permitiría que una inversión en naturaleza aumente la solvencia de una empresa y capitalice estos intangibles. Dado que el 50% del PIB mundial depende directamente de la naturaleza, debemos transitar de una economía extractiva a una regenerativa, donde las empresas no solo midan su impacto, sino que generen impactos positivos netos.
Para cerrar, mirando al 2030: ¿Cómo ves la evolución de Nat5 y el ecosistema de inversión de impacto en México? ¿Veremos activos naturales en los portafolios de los grandes fondos?
—Estamos en un punto de inflexión. El capital natural será cada vez más relevante, siguiendo la trayectoria del carbono. Así como hoy hay un "presupuesto de carbono", pronto se determinará un "presupuesto para la pérdida de biodiversidad".
Esto transformará irreversiblemente la economía. No solo hablaremos de carbono y agua, sino también de polinización o reducción de temperatura urbana. Integrar la naturaleza en el modelo de negocio desde su planeación será tan crucial como lo es hoy la economía circular, para gestionar riesgos reputacionales, de transición y construir cadenas de valor resilientes.
