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¿Quién cuida de tu Empresa?: Liderazgo sanador desde adentro hacia afuera

Por Romina Trujillo y Rocío Díaz (Roru)

 

Hemos idealizado por mucho tiempo al líder que lo hace todo y empuja al equipo a ‘los mejores resultados’. Pero ya nos hemos dado cuenta que el verdadero poder no reside en abarcar la mayor cantidad de tareas, nuestro día a día pide calma, y ahora se trata de ver más allá de la superficie, el de sanar el sistema en lugar de simplemente apagar fuegos.

 

Romina Trujillo*
Romina Trujillo*

 

Te voy a compartir un ejemplo que vimos de esto con una empresa de construcción en nuestra labor de Sanación Empresarial… Esta empresa vivía un ambiente cargado de incertidumbre silenciosa: algunos colaboradores, por temor a ser juzgados, evitaban proponer ideas innovadoras. Las dinámicas de desprestigio y la falta de reconocimiento creaban un clima de desconfianza.

 

Rocío Díaz*
Rocío Díaz*

En este caso, el punto de quiebre no fue una crisis, sino un proceso de formación. Al formar a una líder de esta empresa en consciencia y espiritualidad empresarial, empezó a observar su organización como un sistema vivo. Dejó de enfocarse en los conflictos aislados y comenzó a entender la visión de los fundadores. Un día, en una reunión tensa, en lugar de culpar a alguien, ella verbalizó el problema de forma asertiva. Su primera acción no fue una reprimenda, sino un recordatorio inspirador: se apropió de la cultura y la espiritualidad de la empresa y la compartió con el equipo. Dejó claro qué acciones contribuyen a un propósito mayor y cuáles debían modificarse. De esta manera, el liderazgo consciente se manifestó como un acto de cuidado, marcando un camino de sanación para toda la organización.

 

Con ejemplos así, vamos confirmando que la consciencia en el liderazgo no es una cualidad innata, sino un músculo que se entrena. Al adoptar metodologías de Sanación Empresarial, el líder empieza a detectar las "dinámicas dañinas" antes de que se conviertan en crisis. Ya no busca culpables individuales, sino que se enfoca en el problema sistémico, se pregunta ¿cómo y por qué estamos en esta situación?. Verbaliza asertivamente las fallas y propone soluciones que impactan a toda la empresa, fomentando dinámicas de gratitud y autogestión. Este es un cambio fundamental, una transición de un rol reactivo a uno proactivo.

 

Lo es porque cuando un líder se sumerge en este camino, el efecto es contagioso. La cultura y la consciencia no se imponen, se expanden. La tribu de esta empresa de construcción de la que te conté, que opera bajo la filosofía de que TODOS somos líderes, ha respondido a esta nueva energía. 

 

Aquellos que están alineados con la cultura de la empresa se han reunido para documentar las prácticas, mientras que otros han sido invitados y movilizados a sumarse a los espacios de cocreación. Este proceso ha fortalecido la cultura interna, asegurando que la información clave fluya a todos los niveles, como si se estuviera obteniendo de quienes dieron vida a la empresa. La empresa avanza junta, con una visión compartida y un propósito unificado.

 

Quién cuida a la compañía, se convierte en una figura clave para el performance de la organización. A través de la combinación de la espiritualidad y los datos, esta líder es capaz de medir la energía del sistema, identificando focos rojos que provocan tensión entre la visión, el hacer y compartir. Quién cuida a la empresa se encarga en todo momento de que esté sana, que todo el sistema funcione y la estructura energética cree resultados para todos. 

 

 

Y quien cuida de la persona que cuida a la empresa? el mismo sistema que además le aporta a su propio crecimiento personal. Su capacidad para compartir y defender con seguridad y claridad por qué su empresa es un lugar donde se puede vivir y disfrutar el rol profesional es la prueba más grande del éxito de esta metodología. Su presencia asegura que la empresa se mantenga fiel a su propósito, sin dejar de ser humana y rentable al mismo tiempo.

 

Aquí te dejamos algunas acciones para que tu empresa comience a estar cuidada:

 

  1. Evalúa la coherencia de tu equipo: Realiza una autoevaluación sincera sobre si lo que tu equipo dice que valora se alinea con lo que realmente hace. Esto lo ves en sus acciones diarias. 
     
  2. Invita a tus líderes: Crea un espacio para que los líderes de tu empresa se reúnan y discutan, no problemas superficiales, sino los desafíos sistémicos que afectan la energía de la empresa. Especialmente hablando temas emocionales, todos tenemos apreciaciones distintas de nuestros roles. 
     
  3. Guía la reflexión: Promueve la autogestión, la gratitud y la conexión. Tú sabes que la cultura de tu empresa es un reflejo de las acciones diarias de quienes la conforman. Especialmente de lo que en tu visión y corazón se creó. 

 

Y hoy pregúntate: ¿Quién es quién cuida de la consciencia en tu empresa? 
Y si en 5 segundos no puedes ubicar una persona además de ti… ¡Es momento de desarrollar uno!


*Romina Trujillo y Rocío Díaz (Roru) son especialistas en negocios conscientes, fundadoras de Abundante por Planeación Mística.

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